jueves, 28 de octubre de 2010

**Exposición de Clemente Orozco en el Colegio de San Ildefonso**

Bueno continuando con varias actividades aparte de este blogg además de el moodle de Expresión gráfica, quiero compartirles algunas cosillas que un fin de semana me dieron por conocer, entre esas estubo la exposición de este gran pintor de murales y sobretodo reconocido por los mismo que se encuentran en este colegio (San Ildefonso), me refiero a Clemente Orozco.

José Clemente Orozco nació en Zapotlán, Jalisco, el 22 de noviembre de 1883. A los 7 años se trasladó a la ciudad de México, donde realizó sus estudios superiores en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Conoció el taller del grabador José Guadalupe Posada, que lo impresionó y cuya influencia marcaría toda su obra. En 1922 se unió a Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros en el sindicato de pintores y escultores, que buscaba recuperar el arte de la pintura mural bajo el patrocinio del gobierno mexicano. Una de sus primeras y más destacadas obras fue la serie de murales que hizo para la Escuela Nacional Preparatoria sobre la conquista, la colonización y la Revolución Mexicana. 
Fue uno de los artistas plásticos que se sumó al proyecto de "decoración" de los muros de la Escuela Nacional Preparatoria; inició en 1923 y concluyó en 1926. En ese periodo, pintó los muros norte de los tres pisos del patio principal del Antiguo Colegio de San Ildefonso, así como los del primer descanso del cubo de la escalera.


Dentro de la planta baja del colegio, se encuentran:

Maternidad, Fresco 1923-1924.


Éste es el único panel que queda de la etapa inicial en la obra mural de Orozco. Formaba parte del proyecto de un primer conjunto titulado Los dones que recibe el hombre de la naturaleza, que fue destruido por el propio Orozco para realizar los que hoy podemos apreciar, se encuentra en la planta baja. Es una obra con gran influencia del arte Europeo del Renacimiento asociada a la pintura de Botticelli.
En la època en que fue pintada, causó disgusto entre quienes negaron a interpretar al personaje principal cmo una virgen desnuda con el niño en brazos. Sin embargo el propio Orozco aclaró su intención de pintar no una virgen sino una madre.

Destruccion del viejo Orden. Fresco, 1926.

El sentido de este mural es de renovación. Las dos figuras masculinas que se observan en primera plano muestran fortaleza y la solidez de las instrucciones a las que aspira a México posrevolucionario, en contraste con las formas arquitectónicas que se aprecian en segundo plano, las cuales dan idea de un proceso de derrumbe y destrucción.

La trinchera. Fresco, 1926.

Esta obra es considerada una de las mas representativas de Orozco. Los tres hombres en disposición diagonal caen apoyando sus cuerpos contra el bloque de piedra que les sirve de parapeto. El conjunto expresa la tensión, la fuera y el dolor de la lucha revolucionaria. El manejo de los claroscuros y de los rojos sugiere al espectador el fuego y la sangre de la contienda.

La trinidad revolucionaria. Fresco 1923-1924.

Continuando con el tema de la Revolucion, Orozco plasmó en esta cena el realismo de la lucha armada. El personaje central que empuña un fusil, sugiere la violencia del hombre cuyo rostro se ve cubierto por una bandera roja ondeante, cegado por el entusiasmo del ideal. El campesino arrodillado al lado izquierdo, se cubre el rostro con las manos entrelazadas en actitud de desaliento. El soldado al lado derecho, mutilado de ambas manos, muestra dolor y angustia. Los colores amarillos y rojos nos remiten nuevamente al fuego y la sangre derramada en combate.

El banquete de los ricos. Fresco, 1923-1924.

Orozco plasmó una crítica social recurriendo a los dibujos caricaturescos propios de la prensa de la etapa revolucionaria; la línea horizontal que marca dos planos en este panel, sirve para señalar la división de las clases sociales. En la parte inferior, tres hombres con herramientas de trabajo en sus manos y en actitud de pelear, son los obreros en su lucha diaria por la vida. Completamente opuesta es la escena de la parte superior, en la que dos personajes disfrutan de un banquete, en tanto que otro más se ríe señalando a los trabajadores.



En el Primer Piso:

Los aristócratas. Fresco, 1923-1924.

Los cienco personajes caminan con indiferencia hacia la clase marginada, personificada por la mujer pobre que pide limosna con su hijo en brazos. El desfile de la clase alta es encabezado por un personaje masculino ataviado con un frac negro, sombrero de copa y sosteniendo un bastón que sugiere liderazgo; le siguen cuatro figuras femeninas (que podría ser el grupo de dama que en su momento censuro la obra de Orozco en la Preparatoria) elegantemente vestidas, que desvían sus miradas de la mujer mendiga.

La alcancía. Fresco 1923-1924.

La alcancía es el elemento que equilibra la composición en un eje central. A cada lado, dos brazos depositan sendas moendas, las que son recogidas por una sola mano que simboliza la Iglesia.

La basura social. Fresco, 1923-1924.

En esta composición piramidal, Orozco plasmó la idea de u mundo fétido y prostituido por la ijusticia del materialismo, acumulando en un basurero los ímbolos inservibles del poder: el gorro frigio, una cruz gamada -representación del sol-, coronas como símbolos de la monarquía, las tablas de la ley, báculos, etc. todo fundido con los esqueletos de hombres y animales y todo tipo de desperdicios. Tres aves de rapiña se posan sobre estos desechos, que significan la carroña de la vanidad y el poder.
El juicio Final

En este conjunto la figura central representa satíricamente al Dios Todopoderoso que sostiene el mundo sobre su regazo. Simétricamente a cada lado se aprecian dos grupos perfectamente diferenciados. A su izquierda un grupo de hombres y mujeres con aureolas y elegantemente vestidos son los piadosos ricos. A su derecha, los pobres son los perseguidos por varios diablos que los empujan con sus tridentes.











No hay comentarios:

Publicar un comentario